La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este miércoles una nueva resolución que solicita poner fin a las restricciones económicas y comerciales que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde hace más de seis décadas. La votación concluyó con 130 países a favor, 17 en contra y 25 abstenciones.
Entre las naciones que rechazaron la propuesta figura Paraguay, que mantuvo la misma posición adoptada en 2025. El Gobierno de Santiago Peña volvió a coincidir con Washington en una votación que evidenció cambios en las posiciones diplomáticas de varios países latinoamericanos.
Además de Paraguay, Estados Unidos e Israel, también votaron en contra Argentina, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Hungría, Marruecos, Ucrania y otros países.
La votación marcó una reducción significativa del respaldo que Cuba había conseguido en anteriores sesiones de la Asamblea General. En 2025, la resolución había reunido 165 votos favorables, siete contrarios y 12 abstenciones. En esta ocasión, la cantidad de países que respaldaron la iniciativa disminuyó en 35, mientras que los votos en contra aumentaron de siete a 17.
El cambio fue especialmente visible en América Latina. Colombia, que había acompañado la propuesta cubana el año pasado, decidió rechazarla, mientras que Ecuador y Costa Rica abandonaron su anterior posición de abstención para votar también en contra.
Por su parte, Chile, Honduras y Perú, que en 2025 respaldaron el levantamiento del embargo, optaron esta vez por abstenerse. Alemania, Italia, Grecia y República Dominicana también se ubicaron entre los países que no apoyaron ni rechazaron la resolución.
Venezuela no participó en la votación debido a la suspensión de su derecho al sufragio en la Asamblea General, consecuencia de los atrasos acumulados en el pago de sus contribuciones financieras a Naciones Unidas.
La resolución fue aprobada por trigésima cuarta ocasión, en medio de un escenario de creciente tensión entre los gobiernos de Donald Trump y Cuba. En las semanas previas, Washington intensificó sus gestiones diplomáticas para conseguir que más países rechazaran la propuesta presentada por La Habana.
Las diferencias quedaron expuestas durante los debates celebrados en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, donde el embajador estadounidense, Mike Waltz, y el canciller cubano, Bruno Rodríguez Padilla, protagonizaron un fuerte enfrentamiento verbal al defender las posiciones de sus respectivos gobiernos.
El Gobierno cubano sostiene que las sanciones estadounidenses afectan directamente el abastecimiento de alimentos, medicamentos, combustibles y otros productos esenciales para la población. Washington, por su parte, atribuye buena parte de las dificultades económicas de la isla a las políticas internas de sus autoridades.
La votación también estuvo precedida por nuevas medidas de presión económica impulsadas por la administración Trump, incluidas restricciones relacionadas con el suministro de petróleo y las operaciones comerciales con Cuba.
El texto aprobado, denominado "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba", se presenta de manera periódica ante la Asamblea General desde 1992.
Sin embargo, las resoluciones de este tipo no tienen carácter vinculante, por lo que su aprobación no obliga a Estados Unidos a modificar inmediatamente las sanciones vigentes.
Pese a conservar el respaldo mayoritario de los Estados miembros de Naciones Unidas, Cuba registró una disminución importante del apoyo diplomático obtenido en años anteriores. Paraguay, en tanto, mantuvo su voto contrario al levantamiento del embargo, en coincidencia con la posición estadounidense.
Fuente: El Nacional Py

