El lunes 3 de noviembre, el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, daría a conocer al ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, como candidato a vicepresidente y compañero de chapa para las elecciones generales del 2028, según fuentes del oficialismo colorado.
Sin embargo, la medición, aparentemente no será divulgada y tampoco sería determinante a la hora de elegir al candidato. Todo apunta a que Riquelme tiene el favoritismo. Alliana se concentró en un perfil que le permita sumar respaldo dentro del sector independiente, indicaron desde el oficialismo.
Desde hace meses se mantiene la expectativa sobre quién acompañará a Alliana en la chapa presidencial. Inicialmente, el nombre que sonaba con mayor fuerza era el del ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, Juan Carlos Baruja, por ser el elegido del presidente de la ANR, Horacio Cartes.
Tras la ruptura dentro de Honor Colorado y la decisión de Baruja de no competir por la chapa, quedaron en carrera el presidente de Diputados, Raúl Latorre; el gobernador de Guairá, César Sosa, y el ministro Marco Riquelme.
La prolongada indefinición sobre el segundo integrante de la dupla podría ser uno de los factores que profundizaron la crisis colorada. A esto se suma la pérdida de importantes ciudades, como Asunción y Ciudad del Este, en las últimas elecciones municipales, dos distritos con un importante caudal electoral.
En medio de las negociaciones, esta semana se divulgó una encuesta que posiciona a Latorre con mayor preferencia entre los nombres consultados. Sin embargo, también refleja un alto porcentaje de personas que no conocen a los posibles candidatos.
La decisión de elegir a un outsider como candidato a vicepresidente y no a un militante podría abrir un nuevo frente de cuestionamientos dentro de la dirigencia colorada. Se añade otro condimento: el de no divulgar los resultados de la medición, sobre todo si los números no respaldaron las expectativas que se tenían sobre los nombres de Alliana y Riquelme.
Los gobernadores también presionan
A la disputa por la chapa presidencial se suma el reclamo del grupo de 15 gobernadores colorados, conocido como G-15, que exige posicionar sus nombres en las listas de candidatos a senadores y diputados para las elecciones generales.
Los gobernadores aseguran contar con el respaldo de unos 600.000 votos y buscan que ese peso electoral se traduzca en espacios de representación.
En medio de este escenario, la oposición aprovechó las dificultades del Partido Colorado para anunciar, con bombos y platillos, la “unidad granítica” de cara a las elecciones generales. Sus referentes ya anticipan una victoria, apelando a la bandera del cansancio de la gente en la política gubernamental, sostenida por el partido de gobierno.
La crisis colorada, las tensiones en el Congreso Nacional, las encuestas, las exigencias de los gobernadores, las cuestionadas gestiones municipales y una oposición que busca mostrarse unificada muestran un escenario complejo para la ANR.
El oficialismo enfrenta así una acumulación de conflictos políticos que amenaza con profundizar las divisiones internas y poner en riesgo sus aspiraciones de continuidad en el poder en el 2028.
Fuente: Última Hora

