El debate sobre el destino de G. 500.000 millones en bonos de la Municipalidad de Asunción terminó convertido en un bochornoso intercambio entre las senadoras Lizarella Valiente y Celeste Amarilla, con una expresión vulgar pronunciada en plena sesión de la Cámara Alta.

La discusión giraba en torno a los cuestionamientos surgidos por el uso de los recursos durante la administración del exintendente de Asunción Óscar "Nenecho" Rodríguez, esposo de Valiente. Parte de los fondos provenientes de los bonos fue destinada al pago de salarios municipales, una utilización que generó cuestionamientos debido a que el endeudamiento estaba vinculado originalmente al financiamiento de obras públicas.

Valiente asumió la defensa de su esposo y sostuvo que los recursos no fueron desviados de manera irregular, sino utilizados para cubrir salarios y derechos adquiridos de funcionarios municipales. La senadora afirmó que presentaría documentación para respaldar su posición.

Fue en ese contexto cuando se produjo el enfrentamiento con Amarilla. Según quedó registrado durante la sesión, Valiente le dijo a su colega: "Siempre te acordás de mi marido, cuidado... y ese te podés meter en tu cu...".

La expresión se produjo luego de que Valiente reaccionara a un gesto que atribuyó a Amarilla. El intercambio desplazó por momentos el eje de la discusión, que debía concentrarse en el destino de recursos públicos por G. 500.000 millones.

Los cuestionamientos siguen sin disiparse

El caso volvió al centro del debate político luego de que la diputada Rocío Vallejo reclamara nuevamente explicaciones sobre el destino de los bonos. Vallejo sostuvo que, a más de un año de la salida de Rodríguez de la Municipalidad de Asunción, todavía no existe una respuesta que despeje sus cuestionamientos sobre el uso del dinero.

La legisladora también señaló que el costo para los contribuyentes aumenta al considerar intereses y otros sobrecostos asociados al endeudamiento.

Los cuestionamientos sobre la utilización de recursos provenientes de deuda ya habían sido señalados por la Contraloría General de la República, que observó el uso de fondos provenientes de endeudamiento para gastos corrientes y remitió reportes sobre posibles hechos punibles.

El episodio registrado en el Senado dejó así dos escenas contrapuestas: por un lado, una discusión sobre el destino de una millonaria deuda que deberán afrontar los contribuyentes; por otro, un intercambio que terminó en agravios personales y expresiones impropias de un debate parlamentario.

El cruce se suma a otros episodios recientes que han elevado el tono de las discusiones en la Cámara Alta, donde en los últimos días también se registraron fuertes acusaciones y hasta el levantamiento de una sesión por falta de quórum durante una discusión sobre las máquinas de votación.

El Nacional